Cómo Bosnia y Herzegovina puede mejorar la regulación para atraer inversión extranjera

Bosnia y Herzegovina: cómo reducir fragmentación económica y aumentar inversión

Bosnia y Herzegovina: cómo reducir la fragmentación económica y aumentar la inversión

Bosnia y Herzegovina enfrenta una doble dificultad: una estructura político-administrativa fragmentada que multiplica normas y trámites, y niveles de inversión extranjera directa y empleo productivo por debajo de su potencial. Abordar ambas dimensiones requiere una combinación de reformas institucionales, incentivos económicos, mejoras regulatorias y proyectos concretos que generen confianza para inversionistas domésticos y extranjeros.

Diagnóstico breve y datos relevantes

La organización del país en dos entidades (Federación de Bosnia y Herzegovina y República Srpska) más el Distrito de Brčko, y la subdivisión en cantones dentro de la Federación, provoca duplicidad de competencias en impuestos, permisos y empresas públicas. Consecuencias observadas:

  • Costes administrativos elevados: múltiples registros, licencias y controles aumentan tiempo y costos para emprender.
  • Inseguridad jurídica: heterogeneidad normativa y judicatura débil reducen la protección de contratos y la ejecución de inversiones.
  • Bajos flujos de inversión: la inversión extranjera directa y el crédito productivo son inferiores a la media de la región occidental de los Balcanes.
  • Desempleo estructural: tasas de desempleo y desempleo juvenil por encima de la media europea, así como salida de talento al exterior.

Según cálculos globales hasta 2023, el producto interno bruto nominal de la nación rondaba los veinte mil millones de dólares, mientras que el paro presentaba tasas elevadas frente a sus colindantes; la reactivación financiera postpandemia resultó discreta y el flujo de inversión extranjera continuó siendo escaso. Dichos indicadores demandan medidas concretas y cuantificables.

Metas estratégicas

  • Construir un mercado interno eficiente capaz de disminuir los obstáculos entre regiones.
  • Optimizar la gobernanza y el cumplimiento normativo con el propósito de elevar la seguridad jurídica.
  • Impulsar la aportación de capital público y privado en materia de infraestructuras y transición energética.
  • Robustecer el tejido empresarial interno y las ventas al exterior mediante el respaldo a pequeños negocios y agrupaciones industriales.

Reformas institucionales prioritarias

  • Armonización fiscal y de comercio: acordar un marco común para el impuesto al valor agregado, aranceles y exenciones, con mecanismos de compensación entre entidades para evitar pérdidas fiscales locales.
  • Un espacio económico único: establecimiento de un reglamento de libre circulación de bienes y servicios entre entidades, eliminando controles administrativos innecesarios y creando reconocimiento mutuo de certificaciones y permisos.
  • Ventanillas únicas digitales: implantar un sistema estatal de ventanilla única electrónica para registro de empresas, licencias y permisos ambientales y de construcción, con plazos máximos obligatorios.
  • Entidad coordinadora para inversión: crear una agencia de promoción de inversiones a nivel del Estado que coordine con agencias regionales, presente proyectos «shovel-ready» y gestione incentivos transparentes.
  • Reforma del sistema judicial y anticorrupción: reforzar independencia judicial, tribunales comerciales especializados y unidades anticorrupción con capacidad investigadora y cooperación internacional.

Medidas económicas y regulatorias concretas

  • Incentivos temporales y condicionados: ofrecer incentivos fiscales y asistencia a la inversión para proyectos que generen empleo certificado, transferencia tecnológica o inversión regional, con cláusulas de cumplimiento verificables.
  • Simplificación de permisos y regulaciones laborales: reducir plazos para contratación y salida, modernizar inspecciones laborales y establecer programas de empleo temporal para jóvenes y repatriados.
  • Política industrial orientada a clústeres: identificar sectores con ventaja comparativa —metalurgia, maquinaria ligera, agroindustria, TIC y turismo— y apoyar parques industriales y centros de formación vinculados a empresas.
  • Fomento de asociaciones público-privadas (APP): marcos claros para concesiones en transporte, energía y gestión de residuos, con separación de roles, transparencia y evaluación social.
  • Acceso a financiamiento: crear instrumentos de crédito concesional para pymes, facilitar garantías parciales y promover fondos de capital riesgo locales que atraigan coinversiones extranjeras.

Iniciativas de infraestructura y apuestas estratégicas

  • Modernización de redes energéticas: invertir en interconexiones, eficiencia y generación renovable para reducir dependencia de combustibles fósiles y atraer proyectos verdes.
  • Corredores logísticos: rehabilitar carreteras y ferrocarriles que conecten polos industriales con puertos regionales, reduciendo costes de exportación.
  • Parques industriales “llave en mano”: desarrollar zonas con servicios básicos, permisos preaprobados y logística para acelerar la instalación de empresas manufacturas.
  • Proyecto piloto de digitalización municipal: varias municipalidades coordinadas para ofrecer servicios digitales, catastros actualizados y contratos públicos transparentes, mostrando efectos replicables.

Estrategias humanas y de capital social

  • Formación técnica y reconversión: programas de formación profesional en alianza con empresas para cubrir necesidades concretas de mano de obra cualificada.
  • Reconocimiento de títulos y movilidad laboral: acuerdos para el reconocimiento rápido de cualificaciones dentro del país y estímulos para retorno de profesionales expatriados.
  • Participación ciudadana y transparencia: plataformas abiertas de datos sobre contratos públicos, inversión y resultados económicos para fortalecer confianza social.

Mecanismos de financiamiento y cooperación internacional

  • Uso eficiente de fondos de preadhesión: canalizar recursos de la Unión Europea y bancos multilaterales hacia reformas institucionales y proyectos de infraestructura priorizados.
  • Apoyo de organismos financieros: líneas de crédito y garantías del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, Banco Mundial y bancos regionales para mitigar riesgos iniciales.
  • Movilización de la diáspora: vehículos financieros y bonos para inversión en vivienda, pymes y proyectos verdes, aprovechando remesas y capital humano.

Indicadores para medir progreso

  • Elevación de la proporción IED/PIB junto con la cantidad de iniciativas greenfield autorizadas.
  • Disminución de los plazos y gastos requeridos para constituir una sociedad y tramitar licencias de obra.
  • Progreso en los índices de facilidad para los negocios y en las valoraciones sobre la corrupción.
  • Generación neta de trabajo formal, con especial foco en la juventud, y expansión de las ventas al exterior por rama de actividad.

Riesgos y medidas de mitigación

  • Resistencia política: negociar reformas por etapas, enfocadas en beneficios tangibles para entes subnacionales y con compensaciones fiscales temporales.
  • Captura por intereses: reforzar transparencia, evaluación independiente de proyectos y participación de la sociedad civil.
  • Choques externos: diversificar socios comerciales y promover cadenas de valor regionales para reducir vulnerabilidad.

Las soluciones combinadas, desde la armonización normativa y creación de un espacio económico único hasta proyectos concretos de infraestructura y formación, pueden transformar la fragmentación institucional en una oportunidad para diseñar un modelo de atracción de inversión más eficiente y justo. El progreso requiere prioridades claras, métricas verificables y el liderazgo político capaz de articular intereses locales con apoyo técnico y financiero internacional; solo así la nación podrá fortalecer su competitividad regional y ofrecer perspectivas sostenibles a las nuevas generaciones.

Por Elisa Contreras